buddhist-martial-way:

"The way of the sword and the Way of Zen are identical, for they have the same purpose; that of killing the ego." - Yamada Jirokichi

buddhist-martial-way:

"The way of the sword and the Way of Zen are identical, for they have the same purpose; that of killing the ego." - Yamada Jirokichi

(vía victoralejo)

We the people.

We the people.

(Fuente: papillary, vía remiaudusa)

Deeply rooted now in social consciousness is the archetype of the warrior, encompassig both death in action and the preservation of the species and, in complete generality, of the bigger whole, the infinite. It also symbolises the present as the temple of power, wisdom, and being. Eternity is a no-time. The personal manifestation is a messiah, the world manifestation is revelation or apocalypse. The fabric from which our perceptions arises is change, or rather the actualization of information. We are now, as they say, in the information age. The information paradigm is the framework of the actual discourse of thought, a form in a shade. Information flows continuously, and this fact is the only evidence of continuous time. There are no fixed memories, but a reshaped past or prefigured future. The warrior is to destroy us, free us from ourselves. The savior is to guide us, to guide us into ourselves. (Eternity is not fixed, but vibrates.) If they were specific persons they wouldn’t be aware of the qualities embeded in them. Not in ignorace, but in synchrony of thought, speech and action: all void in nature, but existent.

It is an observation

greenblood:

Artwork is limited; grave and ornery
Like goats against these walls
Tuned to receive lofty soundwaves
From your liver’s strings

West of satellites, puffins that
Pretend they can fly east

They are jumping cliffs like
Wild coyotes, Anvil-anxious

Serviría de mucho que recordar que monos somos. Mono desnudo, mono parado, mono de circo, mono callado. La humanidad como concepto contrapuesto a la animalidad hace confusa la identidad de la especie. El fenómeno de la conciencia, el raciocinio, el rito; formas inteligentes de especialización que pueden resultar muy estúpidas. Hoy en día me lo parecen, tal vez siempre lo han sido. Animal simbólico, animal analógico, animal suicida. Ahora que el hombre es el único depredador de sí mismo sus ventajas evolutivas se vuelven contra él, sus capacidades reproductivas contra el planeta, sus artefactos mágicos su religión. La mascota es el amo, la máquina es inteligente, el algoritmo es pensamiento, el culo esta la cabeza pensando en mierda, tenemos pedos simbólicos. Tal vez es momento de bajar del pedestal las utopías ancestrales y el cultivo del progreso. Sí en una forma no trivial resulta que estamos exactamente donde siempre hemos estado parados, si la historia y el tiempo están vivos, entonces las masas emuladoras, el gobierno aristócrata, la soledad existencial, el horizonte del conocimiento y la asimetría de los sexos han permanecido inmóviles: hemos vivido el mismo momento que nuestros abuelos sin darnos cuenta y repetimos sus errores para producir algo nuevo. Sin embargo las ideas no son constantes: el fenómeno epigenético es más acelerado que el genético, y la superestructura que llamamos mente sufre cambio a una escala enorme de tiempo. Nuestra lógica es impecable, salvo en su inaplicabilidad. Nuestras ideas son gloriosas, salvo en su inactualidad. El límite es nuestro hogar.

"We wear clothes, and speak, and create civilizations, and believe we are more than wolves. But inside us there is a word we cannot pronounce and that is who we are."

— Anthony Marra, A Constellation of Vital Phenomena (via larmoyante)

(vía elige)

Espora

Fragmento rígido de ceniza colorada

así es la espora del hongo más morado

de morado está el vestido que pisa el alpargata

cuanta milla veo demorada al paso de sus anchas

poblando el lodo, subiendo de prisa en la llanura 

como el río en la brisa de su cause en ceros numerado

con miles de pasajeros llevando flor en el sombrero

circulando en el cuenco de una pipa de negra madera

el viento trae la savia y sus verdes se renuevan

la luz que no se atrapa, la luz que del ebano refleja

que apenas cubre la cabeza de su pieza hasta las ramas

su inversión dorada en un curva de plata se asemeja

a la simétrica proporción de metro y de distancia

sus ángulos con gracia acoplando superficies

de un círculo tangente a la pupila de un lobo

en que la luz se halla toda concentrada

como del aullido la luna enamorada

vestida como lágrima de plomo.

Perplejo

¿Cuál sería mi legado? me preguntas

y no respondo y te contesto:

mira esto que te muestro y que no está

esto soy ahora, nada más.

Quemo mi currículum,

me entrego a la aurora, a la noche,

o una mañana al rocío

y nada más.

Y me preguntas y yo miro alrededor

como buscando la respuesta

mas respondiendo con total disposición.

¿Qué dejaría de legado?

Ayer, hoy, mañana, ¿cuándo?

Si desde que recuerdo he sido un espejo

en el que el mundo se mira

y se queda perplejo

esperando a que entregue en un segundo el aliento

y entre el bosque de luces y reflejos

yazca inmóvil el rostro de toda existencia

en la pausa del sentimiento omnipresente

en el gesto omnisciente en que una palabra

se vuelve sonido

y una historia se envuelve en el olvido

de una pausa vuelta acción

y ya no hablo de mi

ni me hablo

y solo estoy estando.

beauty-of-the-beasts:

by Matt Ginzel

Pirámide

Podría ser, y bien podría

que toda la injusticia humana fuera

la naturaleza revelada

de la última manera que uno pensaría.

Pensar una idea,

Platón decía,

es el rozar del cielo a la materia

en que el sueño del hombre traería

el círculo a la piedra y del maíz la milpa.

Si no fue por vez primera

que el dejar de ser sería constante

y el don del fuego brillara en la tierra,

bien podría ser

que en las pirámides yacieran

las sagradas proporciones en arreglos de quimera

guardando el secreto de viejos mutantes.

¿Fue uno el primero en ver del cielo sus estrellas

o en saber que el suelo está puesto en una esfera?

Puede ser,

que de esta materia de que están hechos los sueños

así sean nuestras huellas.

Él, felino

De detrás de sus ojos

azules como la neblina

saltó un tigre,

no en busca de su presa

sino en defensa propia y explosiva

contra este gigante desconocido

de proporciones de árbol

agitado y colorido,

en espasmos de terror,

como si el hijo invocara a la madre

arremetiendo ante el riesgo del mutante

transmutando por todas las ramas de la especie

sin ceder un paso de terreno…

hasta que siente el pulso de su corazón monstruoso

profundo y ancho, a veces algo austero

al que acompasa el suyo aun pequeño y ágil,

como el susurro de la tierra

armonizando al del arroyo frágil,

entre la prensa firme de los dedos

devolviendo al engendro

a las fauces de su madre protectora,

reflejándola en su entrega,

que lo llevaría de vuelta

a su madriguera entre las hojas.

Entonces veo

cuatro son estos pequeños

son tres claros y uno negro

los tres como su madre tuerta

son ariscos y salvajes

y son hembras

y al negro orgulloso entre las sombras

lo tome colgante entre mis brazos;

un marinero abandonado al capricho de su barco

que ha dejando a sus familias en las costas,

trepado del humano

detrás del enemigo del umbral

como subiendo a un altiplano

¿Vivirán estos pequeños?

Son gatos los cuatro,

y no sé si contarlo

pero su madre acecha

y será mejor dejarlos.

¡Mira! dentro del marco de hojas

ahora duermen a las faldas de su madre

que está a uno amamantando de un pezón que no encuentra.

Ojalá que el dios que es gato los salve.

Denuncia

Creo que todo el mundo ansía arder o ser quemado vivo

mientras sus manos enciendan la atadura de sus ojos

y de esas lágrimas se funde un caudal oceánico

que cambie en arrecifes nuestros bosques

y en abundancia el vacío de tierra y de subsuelo.

Veo la inmersión de un sueño que se arremolina

en una actitud vacía de historia y de tiempo

que se revela a lo evidente y suciamente se convierte

en política de castas, de los que gritan y los que callan,

en la mugre de una mano que entrega bendiciones de piedra.

Y si el creador se entrega, como es su deber,

a estos sueños de friega y de novela

el mundo quedará ciego y mudo

acorralado por su frontera no acotada

que se dibuja en la huellas que no emulan

arreglo sideral alguno.

No hay denuncia porque no hay parámetro

como no hay regla porque lo recto se curva al infinito

pero tenemos grito porque el susurro se evapora:

el de esos antiguos vientos

que encienden las velas,

el de esos inauditos sueños

que apagan las velas y nos sumen

bajo la sombra blanca de una estrella.

Más me resta labrar por lo labrado

aspirar por lo aspirado

recobrando los espectros de la aurora

para el perdón de los pecados

de esta injuria azotadora;

una mente que ahora llora lo anhelado

su cárcel, sus alas y sus vientos congelados.

Tradición Oral

Publícame este verso que ahora a ti te dedico,

toma de mis labios la sombra de mis ojos

*

haz de mi ciego recorrido a tientas del olvido

una función de piedra del polvo de nosotros

*

riega por fin mis versos en toda cuna del oído

para dejar por siempre el recuerdo en la memoria

*

y que ni las horas ni los días puedan callarnos

salvo que la mortalidad nos arrebate la diatriba

*

que de nuestra boca no fluya sino saliva

o aquel verso regado en nuestro oído

*

toma de mis labios la sombra de mis ojos

y hazla hoja, hazla espuma, hazla arroyo que señala

*

estos ríos, mis palabras, mi pluma que clama

nacer en tus labios los versos que te escribo.

Mandala del Mono

Me traspasaba con una mano, me mostraba con otra,

desplazaba una mano y me tendía una más.

-_-

Un primate iluminado con comando de los astros y dos colas

tendido en equilibrio al centro de un mandala solar

una célula en vida cuatro dimensional, o más,

tendida sobre el manto inamovible celestial.

-_-

Su corona una concha incendiando el cielo

me recuerda una visión del recuerdo primordial,

su mirada un espasmo imcompasivo y lleno de entendimiento

desplomando el concepto primitivo de la identidad

a un pozo infinito conceptual que se cierra sobre sí mismo

sonriendo con picardía;

dejar la vida, ese impulso insuperable de cabar la tumba,

se entiende sobre las vibraciones de su danza

y por la muerte libre a plena raiz de sus emblemas.

-_-

No todo lo que palidece está muerto, ni lo quieto carente de vida;

en su ausencia de color se subraya su importancia.

Aún en el silencio se oye el grito de una enzima,

de una lástima perdida en un encuentro 

sobre el que resbaló 

único el momento 

equilibrado 

en un 

pie.